viernes, 8 de enero de 2016

Origen (Christopher Nolan, 2010)

Una de las películas más apasionantes, originales y de apabullante imaginería visual del siglo XXI. Una experiencia plena de ambición y atrevida que crece y profundiza con cada visionado en las ideas que plantea, de la misma forma que sus personajes penetran cada vez más y más en los sueños donde se desenvuelven.

La hazaña resulta aún más milagrosa cuando el juego que se plantea posee complejas reglas que la narración debe respetar milimétricamente, y Nolan nos conduce con seguridad por un camino hipnótico, sorprendente y estimulante. Si bien el realizador que resucitó a Batman en el cine es continuamente machacado por ciertos detractores por dotar a sus películas de sobreexplicación, ésta está justificada en cuanto a que Nolan, atendiendo a la comercialidad de sus obras, es más cercano a Spielberg que a Kubrick. Tal exposición de las citadas reglas, que en ningún momento resulta molesta o reiterativa, permite retener la expectativa de dos tipos de público muy diferentes: el que cuya inquietud es que se alimente su materia gris y tendrá su caramelo en la resolución del funcionamiento de los engranajes, y el que acude al blockbuster sin más objetivo que entretenerse durante algo más de dos horas y necesita esa guía constante para no sentir que le están hablando en chino. 


No es precisamente una película de personajes destacables, si bien cada actor dota de dimensión y elegancia a cada uno de los roles que les toca. DiCaprio se muestra tal y como es, uno de los más grandes actores de nuestra época, y da humanidad a un protagonista frío, enfermizo y encerrado en su propia jaula. Mientras que unos Tom Hardy y Jason Gordon Levitt que todavía no poseían la trascendencia y magnitud que hoy tienen se encargan de rebajar la permanente tensión con sus piques juveniles y permiten que fluya una pizca de humor. Ellen Page es una dulzura y se sale de los esquemas y etiquetas a los que se suele someter a un personaje femenino en este tipo de películas fantásticas y de acción, mientras que la bellísima Marion Cotillard otorga tenebrosidad al espectáculo. Los ojos del espectador se ven plasmados en la pantalla por "el turista" Ken Watanabe, cuyo personaje es quien paga la entrada a este mundo onírico. Las peripecias de cada uno de ellos, cuyo objetivo es cambiar la mente del último gran actor que se suma al ya superpoblado de calidad elenco, Cillian Murphy, son piezas necesarias e imprescindibles de un puzzle que se va completando de manera lógica, arriesgada, muy contrapuesta, pero igual de válida, a la de otros autores que se sumergieron en la exploración onírica como David Lynch. 


Pasando a la parte técnica, ya he citado la maravilla visual ante la que estamos expuestos. Wally Pfister, director de fotografía, deja fluir con poderío imágenes memorables y con una estética muy calculada. A ello se aúna un sonido igualmente enérgico y robusto, completado con la eficaz e intensa banda sonora de Hans Zimmer que nos percute a base de golpes de orquesta y extrañas pero maravillosas partituras, componiendo una arquitectura de medios audiovisuales futurista e imaginativa como pocas veces se podrá disfrutar en una sala de cine. 


Finalmente, la trama estalla en los 40 minutazos de desenlace en los que se entrelazan varios sueños, repercutiendo unos a los otros, de una virtuosidad excelente, de los que uno sale exhausto pero plenamente satisfecho, como todo lo que merece la pena en la vida.

10 / 10


4 comentarios:

  1. Una de esas pelis que me gustan mucho pero que casi nunca me apetece volver a ver. Buena crítica. Efectivamente, Nolan juega siempre a dos bandas, y teniendo en cuenta lo peligroso y difícil que es, ni tan mal.

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    1. Venga, míratela de nuevo. Vale mucho la pena.

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  2. Es de mis películas favoritas, pero es curioso que o la amas o la odias, conozco gente que suelta pestes de ella o que ni siquiera pueden terminar de verla. Nolan siempre levanta este tipo de posiciones tan enfrentadas. Buena reseña n-n

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    1. Es cierto, ocurre con todas las películas de Nolan, si bien la que más unanimidad tiene es 'El Caballero Oscuro', pocas malas críticas tiene.

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