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viernes, 22 de diciembre de 2017

Saw V (David Hackl, 2008)

Y entonces la saga de 'Saw' se convierte en culebrón de nivel de producción televisivo. Una película de sobremesa y esto se diferencian en que aquí hay más sangre y hay personas a las que se les cercena miembros de su cuerpo de manera explícita. A eso hay que sumarle la fórmula del bucle, que ya se dejaba entrever en la anterior entrega, y esto significa que no hay nada nuevo bajo el sol: un tío encierra personas en un juego de escape mortal, estas personas se dedican a ser reventadas de una forma u otra con cada vez menos posibilidades de sobrevivir, y hay un guion con presentación, nudo y desenlace para tener una estructura mínimamente cinematográfica que diferencie esto de cualquier vídeo viral que te puedas encontrar por internet.

Intenta ser interesante jugando con flash-backs y flash-fordwars colocados al tun tun, y añadiendo drama intrascendente para, yo que sé, que los personajes tengan algo que hacer mientras no están intentando no morir. Para más inri, gana protagonismo el relevo de 'Jigsaw', aquel tío cuya habilidad interpretativa destacable era poner perpetua cara de estar oliendo mierda. Y, sinceramente, no me acuerdo de mucho más del resto del reparto, ni el papel que cada pieza del puzzle -o supuesto puzzle, porque incluso esa esencia de la saga parece ya debilitada a estas alturas - juega en la trama.


Tiene cierta gracia que los personajes se dediquen a matarse entre ellos para seguir adelante en el juego, pero creo que dejé de prestar atención antes de llegar al tercer acto incluso porque lo que veía no me aportaba un mínimo interés. Trampas que ni siquiera son ya más originales que las que ya hemos visto en las anteriores entregas (aunque para mí el mejor de esos juegos siga siendo el más simple de todos, el que ocupaba el protagonismo en la primera entrega). Centrarse tanto en ir de una trampa mortal a otra, en vez de pensar en que sería más interesante poner el foco en algo que lo recogiera todo, hubiera dado un poco de dignidad al producto. Pero las cosas se hacen al revés, y no hay quien aguante esto. Es mucho mejor ir directamente a youtube, poner las escenas sueltas de cada una de esas trampas, y limitarse a recrearse con ellas, porque todo lo demás es paja sin sentido alguno. 

2/10


miércoles, 20 de diciembre de 2017

Resident Evil 4: Ultratumba (Paul W. S. Anderson, 2010)

Me voy de carrerilla a despachar rápidamente la cuarta entrega de la saga. Primero porque es tan mala que poco hay que comentar que valga la pena, y segundo porque tengo como ocho reseñas que hacer aún antes de que acabe el año y no me va a dar tiempo. 

Y si la segunda parte era un despropósito que hacía el ridículo tratando de emular al videojuego, y la tercera remontaba con cierta cordura inclinándose a la acción dentro de una historia que, con sus enormes vacíos, tenía lógica y una estructura clara, esta cuarta entrega es una puñetera vergüenza. Es la bajada de pantalones suprema hacia el lado más comercial de la industria cinematográfica. Ya no solo por entregarse descaradamente a la técnica supuestamente revolucionaria del 3D y que resultó ser un sacacuartos prescindible tras 'Avatar' y que solo funcionó en 'Avatar', sino que se tira de cabeza a la acción porque sí, sin ton ni son, sin una razón argumentada para meterla en cualquier sitio. Aquí hay unos señores que en preproducción han decidido que en vez de ofrecer algo que contar y que pueda seguir lo que sea que llevan contando desde el principio de la saga, van a meter una sucesión de escenas en las que lo único que ocurre son efectos de explosiones, peleas y mucho movimiento para amortizar esas cámaras 3D que se usarán en el rodaje. La acción en esta película no tiene razón ni siquiera como estímulo, porque está fatalmente coreografiada, el CGI es cantoso y feo, y esta vez no se salva ni Milla Jovovich, que con Paul W. S. Anderson de nuevo en la dirección se comporta más como un maniquí que se mueve que como un ser humano que debe interpretar un papel.


Tan solo hacen falta 10 minutos eternos de inicio de película para darse cuenta de que aquí todo está mal. 10 minutos en los que Alice y un centenar de clones suyos se dedican a derrochar pólvora como si eso fueran las Fallas, pero sin nada que celebrar por medio. Y que te muestran las intenciones de la película, porque ese gancho de los clones aliándose con la protagonista se esfuma pasada esa horrible escena en la que todo termina volando por los aires y solo queda viva ella. El resto de la película es ir de un sitio a otro encontrándose con personajes que no aportan nada, con giros de guion que solo atienden a ese propósito de generar más paja intrascendente, y creo que aún no he mencionado lo brasas que es la música en esta saga, la turra que dan metiendo música machachona a todo trapo con un montaje videoclipero cuya sucesión de planos es aleatoria, y que aquí llega a niveles insoportables. 


¿Se nota lo muy poco que me ha gustado la película? Mira que defiendo la existencia del cine malo, pero es que meter a la gente en una sala de cine para ofrecerles hora y media de absolutamente nada, de vacío argumental, de ningún avance destacable en la historia, y de nula capacidad para ofrecer otra cosa que no sea personajes dándose de leches contra legiones de monstruos sin un hilo que haga que eso tenga algún sentido, es para quitarles la licencia de hacer películas y dársela a otros que al menos tengan ganas de contar una historia, aunque sea mala.

2/10


Resident Evil 3: Extinción (Russell Mulcahy, 2007)

Tras un segundo capítulo bochornoso, parece que alguien se ha dado cuenta de que las cosas se pueden hacer sin necesidad de hacer pasar un rato de vergüenza al espectador. Que la saga sigue siendo mediocre, pues sí, y mucho. Pero al menos en esta secuela tienen la decencia de tirar hacia adelante limitándose a la acción y asumiendo que la saga de películas va a su bola, en vez de pretender que siguen la estela del videojuego tal y como es pero pasándose por el forro todo su universo.

Esta 'Extinción' tiene un logro principal, que es ser coherente con la propia saga cinematográfica sin aludir a nada externo, ni siquiera a la hora de incluir personajes que provienen de las consolas. No reivindica su procedencia, ni intenta imitar en falso a aquello en lo que se basa. Crea un mundo postapocalíptico con una atmósfera más parecida a 'Mad Max' que al videojuego o a las anteriores películas, y dentro de esa clave se deja ver. También desiste de ser una película de terror, se mete de lleno en las peleas y batallas contra ejércitos de muertos vivientes, pájaros infectados (mira que hay que hacer mal todo lo demás para que la escena que más mola de la peli, y casi de la saga, esté protagonizada por estos bichos) o algún monstruo deforme, y deja los sustos para quien sepa o quiera hacerlo mejor. Aquí hemos venido a ver pólvora, golpes, machetazos y gente pasándolas putas pero que ni se despeina, ni se ensucia, ni suda pese a estar en medio de un desierto eterno. Vale, la película es coherente con su propio postureo, y al menos no te toma por tonto.


Pero seamos francos. Esto sigue siendo una película de Resident Evil, esto sigue siendo estiércol con proteína extra. Si te gusta la comida basura y disfrutas de ella a sabiendas de que estás consumiendo porquería, esta es tu peli. Pese a que la película pretenda ir hacia algún sitio en concreto, o incluir una especie de diario que va siguiendo la protagonista Alice para tener un objetivo final al que llegar, lo que se ve en pantalla contradice en muchas ocasiones a lo que los personajes dicen. Que están limitados de gasolina, pues usamos motos y vehículos hasta para colocar un perímetro de postes de seguridad que se podían colocar andando y sin derrochar. Eso por poner un ejemplo, porque de incongruencias la peli va sobrada. Y uno de los elementos centrales, los zombies, casi que pasan desapercibidos. Les dan una escena para que parezca que no se han olvidado de ellos, y una subtrama donde el villano de turno está intentando dotarles de inteligencia. Pero que todo eso es paja para llegar a los 90 minutos de metraje requeridos, porque aquí lo que importa es, como viene ocurriendo desde la primera película, Milla Jovovich. Y por cutre que sea todo, por muy limitada que sea la narración o los arcos de evolución, por muy vacíos que sean los diálogos, o por muy intrascendentes que sean el resto de personajes, ella ha sabido aprovechar al máximo un material tan pobre para sacar adelante su rol de heroína con mala leche y habilidades imposibles. 


Supera de sobra a la segunda (tampoco era complicado), se queda algo por debajo de la primera (que tampoco era una maravilla). Entretiene si eres consciente de que no vas a encontrar nada que recuerde al videojuego y si te dejas llevar pensando que el rollo que se pretende dar a esta franquicia es el de la morralla pura y dura. Las profanaciones ya se dieron en las dos anteriores, aquí los responsables de la criatura son lo mínimamente consecuentes de saber que están haciendo una película mala. Así que como espectador las normas son simplemente coger el rebufo y seguir la inercia.

4,5/10


lunes, 18 de diciembre de 2017

Saw IV (Darren Lynn Bousman, 2007)

Entramos en terreno fangoso con una cuarta entrega que ya está dedicada descaradamente al fandom y a los más enfervorecidos seguidores del género slasher. A estas alturas tenemos estómago hecho, y a partir de aquí de eso se trata: de tener agallas de ver, aguantar y querer soportar una sucesión de muertes y mutilaciones a cada cual más complicada y sesuda que la anterior. ¿Y la historia? Una desidia, porque quiere hilarlo todo tan fino, que el propio hilo de sus idas y venidas en torno a la figura de Jigsaw, de quién colabora con jigsaw, quién investiga sus crímenes, quiénes son sus víctimas, etc... se enreda sobre sí mismo. 

Vamos, que es que la historia ya les da igual. Igual que los personajes, entre los que se nos presenta el nuevo protagonista/antagonista cuyo mayor logro interpretativo es poner cara permanente de oler mierda. Son excusas para desperdiciar cuanta más sangre mejor. Da igual que lo que esté contando tenga algo de sentido respecto a lo anterior, porque lo que se hace en esta película es formar un paralelismo narrativo con la anterior entrega, pero contado de una forma que solo tiene sentido en la cabeza de quienes la escribieron. Se intenta entrar en la mente del asesino en serie, pero lo que en principio pretende ser una historia que indaga sobre su origen y sobre lo que le lleva a ser lo que es, termina convirtiéndose en una cloaca en la que la propia figura a la que se le hace oda termina contagiándose del tono cercano a la vergüenza ajena.


Lo que en su primera parte se nos presentaba como un asesino minucioso, retorcido, perturbado y que escogía a sus víctimas con un motivo aparentemente lógico en cuanto a su modo de contemplar la vida, se convierte en un serial sobre un tipo que la tiene tomada con todo el que se le cruza por delante, victimista, de moral superior, y que además necesita colaboradores que no le llegan a la altura de los tobillos en ningún ámbito. La película está tan desquiciada como todos ellos. Y la cosa ya no va a ningún sitio en concreto, el rumbo es bastante aleatorio y la gente que ha tomado las riendas de la franquicia se acuerdan más bien poco del tono y el sosiego de la primera parte, que lejos de no entenderla, han cogido de ella la parte más visceral y se han dedicado a prostituirla. Gallina de los huevos de oro, lo llaman. Y mientras haya comprador, esto seguirá funcionando así.

4/10


martes, 12 de diciembre de 2017

Saw III (Darren Lynn Bousman, 2006)

Bueno, a partir de aquí mi memoria empieza a fallar en la saga, porque empieza a volverse repetitiva y llega un punto en que no sabes si una escena pertenece a una u otra de las secuelas. Pese al evidente bajón, aún queda un resquicio de dignidad en esta tercera parte, que aún parece insistir en que queda algo por contar de su macabro cuento gore, más allá de las trampas, torturas y puzzles a los que las víctimas de Jigsaw deben enfrentarse.

En cierta manera, la intención de diferenciarla con las anteriores está ahí, tomando relevancia en este caso el personaje de Amanda, la primera persona que sobrevivió al juego que propone el asesino, y que al final de la segunda parte se revelaba como su aprendiz a partir de tal suceso. Pero una buena intención no es sinónimo de una buena pieza. A ver, en esta secuela ya pasamos directamente a tener personajes que nos importan una mierda. Presentación breve para situarles, y ale, a meterles en el matadero, que es a lo que viene el espectador medio. Hay situaciones de ponerles al límite de la supervivencia bastante estúpidos, con un montaje muy brusco y violento para causar no sé si tensión, pavor o asco. El asco a veces se consigue, pero la tensión o la incógnita de saber cómo va a acabar todo esto se difumina. Cada escena de tortura te grita a voces desde el principio que ahí va a haber una matanza tocha. Esa pequeña duda que las anteriores te dejaban respecto a si los personajes podrían superar las pruebas aquí ya no existe, llevan pintada en la frente la palabra "carnaza" desde la puesta en escena. 


Excepto el final, momento para el que se sigue guardando lo mejor y alguna que otra sorpresa, el resto de la película es un cúmulo de episodios grotescos que se suceden uno tras otro con la misma fórmula. Es como una fábrica en la que se trabaja mediante cadena de montaje, alienada y de producción constante. Pero bueno, quiero volver a insistir que todavía se deja ver, que tiene un hilo narrativo al que todavía puedes aferrarte. Con la punta de los dedos, con mucha fuerza de voluntad, y repitiéndote a ti mismo que tampoco le vas a pedir peras al olmo, que esto es una saga de vísceras y sangre y es a lo que has venido, pero te aferras a ello.

5/10


martes, 5 de diciembre de 2017

Resident Evil 2: Apocalipsis (Alexander Witt, 2004)

Bueno, a ver cómo dosifico yo mis palabras para resumir todo lo que está mal en esta película. Porque, quieras que no, la primera, ya que se metía en el fregado de calumniar al videojuego y montarse una aventura por su cuenta, pues lo hacía de pleno. Pero es que ahora esta gente se ha puesto cachonda, y quieren empezar a meter personajes y situaciones genuinas de la fuente original, y claro, hay que insertar eso en una película que ya parte con material incompatible con la historia real de la franquicia de Capcom. 

La película está decidida a que la Corporación Umbrella sea la archienemiga de todo el asunto, cuando la cosa debería ser más compleja y enfatizar en los intereses personales, familiares y de clanes que hay dentro de ella, más que en la propia empresa. Luego, se desaprovecha el factor de la ciudad Racoon City como tapadera y como jungla hostil, no supone ninguna complicación para los protagonistas moverse de un lado a otro dentro de ella, igual que se desaprovecha el factor acoso no ya de los zombies y criaturas de todo tipo, sino del último bicho con el que quisieras toparte: Némesis. Lo han convertido en un luchador de la WWE con un lanzacohetes, su capacidad de aniquilación, de crear tensión incluso cuando no está presente en el escenario por poder aparecer en cualquier momento, y su salvajismo a la hora de despedazar a cualquier ser con el que se tope quedan reducidos a un par de peleas mano a mano contra Alice y a freír a tiros a un grupo de soldados. Hemos convertido a una criatura que podría ser cénit del mundo slasher en un bicho con el que puede sentirse cómodo el público familiar, no me jodas. Y esto es lo que pasa cuando coges una saga cuyo código de edad es para mayores de edad y la llevas a un ejército de adolescentes palomiteros. 


Eso por no mencionar los personajes. El hecho de que ahora Alice tenga superpoderes elimina por completo la capacidad de que esto sea un survival horror. No es la prota la que debe sobrevivir a los monstruos, son los monstruos los que deben sobrevivir a ella. El resto de secundarios están porque hay que llenar la pantalla. El personaje de Jill Valentine, principal víctima del acoso de Némesis en el videojuego, reducida a ser mano derecha de Alice. Carlos Oliveira, no ya es que se salten su origen latino y su juventud, es que resulta que es el líder de su grupo, cuando en realidad debería ser el novatillo. Nicholai, el villano en la sombra del videojuego, dura dos escenas y muerte absurda. Los científicos con un poco de peso en la trama que trabajan para Umbrella... Pues tenían que poner a un malo y a un tío interesado en sacar viva de la ciudad a su hija por meter algo más de trama que no se limitara a avanzar y meter tiros por ahí. Y ya si hablamos de contradicciones: ¿no se suponía que, según se explica en la primera peli, el virus T resucitaba muertos recientes que aún tuvieran carga eléctrica en el cerebro? ¿Por qué salen zombies de las tumbas? ¿Y por qué el antivirus funciona dependiendo del interés que se tenga de mantener a un personaje en la saga y no por los principios que ya se han dejado patentes anteriormente?


En fin, es un despropósito enorme y, en esta ocasión sí, una falta de respeto a quienes se acercan a ella llamados por el videojuego en el que se basa. Nadie implicado en ella parece haberle dedicado demasiado tiempo a estudiar el material del que se parte, ni siquiera para amoldarlo a la gran pantalla de una forma distinta. Esto es como coger un restaurante, decir que tienes especialidad en comida francesa, y limitarte a echarle queso a las cosas. Tongazo.

2,5/10


miércoles, 29 de noviembre de 2017

Saw II (Darren Lynn Bousman, 2005)

Siguiendo con la maratón que me he hecho de la saga, llegamos a una segunda parte con más pruebas macabras y personajes que la anterior, y por lo tanto más muertes. Aunque no mantiene ni de lejos la calidad operística de la primera parte, ni mantiene el pulso narrativo, sí que ofrece una vuelta de tuerca inteligente para que el asunto siga siendo interesante y divertido.

El montaje paralelo entre lo que ocurre dentro de la mansión donde las víctimas juegan a la supervivencia y entre lo que ocurre en la guarida de Jigsaw permite ampliar el escenario y la introspección en la mente del asesino, otorgando diferenciación y nuevas miras respecto a lo que hizo James Wan. Por suerte, los guionistas se dan cuenta del gran acierto de la primera: las diferentes pruebas forman parte de una prueba mayor, todas son piezas de un mismo puzzle. Y por lo tanto, todo va desencadenándose de acuerdo a juntar esas piezas para resolverlo, y colocando las pistas más importantes justo al principio para dar un inesperado giro final que resulta obvio una vez queda expuesto. Justo la misma técnica narrativa que en la primera película, pero sin limitarse a hacer lo mismo. 


Ahora bien, hay una evidente pérdida de calidad. Aunque el personaje de Jigsaw se iconifica y la lucha mental que libera con su principal oponente da empaque, el resto de personajes que deambulan por la película son carne de cañón, algunos de ellos ciertamente insoportables. Hay algún momento absurdo que te hace pensar que quien comete tales torpezas merece la muerte que le espera. El operativo policial que se presenta tampoco es que sea todo lo profesional y meticuloso que debería ser, ya que caen en una trampa final que se supone que personas formadas y cualificadas para lidiar con situaciones similares de secuestro no deberían caer. Y se empieza a dar más peso a las escenas de ejecuciones que a la propia historia en sí. Por el momento, es una tendencia que está contenida, pero con el paso de secuelas esto se irá acrecentando. 


Es una secuela que aunque pierda nivel, mantiene dignidad. La esencia de claustrofobia y de que la diferencia entre salir vivo o muerto de la historia depende de los propios ejecutados también queda intacta. Lo bueno de la saga iba a ir concluyendo aquí.

6/10


miércoles, 22 de noviembre de 2017

Resident Evil. (Paul W.S. Anderson, 2002)

Valga la redundancia, obviemos lo obvio: la saga se pasa el videojuego por el forro de los genitales. Partiendo de eso, he sobrevivido. Con muchas heridas, con alguna náusea, con momentos de coma cerebral,... Pero he sobrevivido. Si le quitas la importancia de que es una franquicia que está violando uno de tus videojuegos favoritos, incluso hay varios momentos en que puedes sacar algo de disfrute, aunque sea por las risas. No digamos ya de las contradicciones que se van dando película tras película, pero eso ya vendrá más adelante. Vamos a lo que nos atañe, que es el inicio de una franquicia que sorprendentemente ha dado 6 capítulos y una notable recaudación en taquilla.

Esta primera parte, de hecho, tiene algo de gracia. Tiene clara la historia que quiere contar, deja claro desde el principio que quiere ventilarse a cuantos más personajes mejor, y que aquí manda el coño de Milla Jovovich. Le da bastante igual la fuente de la que parte, y solo toma algunos conceptos básicos, dándole un antagonismo desmesurado a la Corporación Umbrella (cosa que en las consolas no era así, teniendo una trama mucho más compleja, con clanes familiares, traiciones y revanchas de por medio), y utilizando el laboratorio secreto de la mansión como escenario principal, dejando la propia mansión en un plano casi residual. El concepto "survival horror" ni se deja ver ni se le espera. Los zombies dan algún susto puntual y se limitan a perseguir presas, y son meras herramientas para malgastar plomo e ir eliminando personajes que sobran (todos menos Alice, vamos). Y el resto de los bichos pues, bueno, dan algo de variedad a lo que se enfrentan los personajes, aunque nunca logren una sensación real de alarma o de aprensión y parezcan trozos de carne fáciles de rematar.


Luego sí, tiene cosas divertidas, como la escena de los lásers cercenadores, la pelea final con el licker, o la inteligencia artificial Reina Roja. Sí, entre tanto material desaprovechado para hacer una versión cinematográfica de Resident Evil digna, pues alguna cosa se inventa Paul W. S. Anderson para que no todo sea vergüenza ajena. Aunque esa sensación la evita más una Milla Jovovich bastante entregada en su papel de molar mazo que un director y guionista antojadizo que no parece tenerle el mínimo respeto a la fuente de la que parte. Para más inri, el tío se recrea en sí mismo con un ego desmedido con alguna bravuconada de cosecha propia con la que creerse inspirado, como el recurso del primer plano de ojo dilatándose, la reiteración del logo de Umbrella para que no se nos olvide quién es el malo verdadero, o su frase para la posteridad: "me llamo Alice" (aunque en esta primera parte no dice nunca su nombre, el resto de la saga hará ese guiño contínuamente a los seguidores).


Bien, una película que es una falta de respeto hacia quienes pretendían encontrar algo que les recordara al mítico videojuego, queda claro. Ahora bien, si se le cambiara el título y nadie me dijera que esto está basado en él, pues diría que tiene mi aprobado. Tampoco una cosa desmedida, porque va a lo mínimo para al menos entretener dejándose cualquier complicación para lograr tal tarea de por medio. Es una de las películas más simples que he visto nunca, tanto en su historia y desarrollo, como en el tratamiento de los personajes y el escenario en el que se mueven. La peli te dice "esto es A, el objetivo es B y para llegar a ello hay que hacer C". Ni más ni menos. Y quizá ese sea su principal y único mérito, que logre divertirme un rato con unos ingredientes que no dan ni para sopa.

5/10


martes, 21 de noviembre de 2017

Saw. (James Wan, 2004)

Bueno, me he metido en vena toda la saga de 'Saw', así a lo loco. Una saga que comienza de manera inteligente, sin demasiados artificios, dando cierto peso emocional a los personajes para que estemos implicados con ellos, y haciendo que las pruebas de Jigsaw sean ingredientes que atienden a completar un conjunto, y que según va sacando secuelas la cosa se desvía a darle protagonismo a esas pruebas, a cebarse con personajes que solo sirven como carnaza, hasta terminar ofreciendo un show gratuítamente explícito de lo grotesco, cada vez más retorcido en el que la historia o los que intervienen en ella apenas interesan.

Esta primera parte funciona genial, tiene una trama muy simple y muy llevadera dentro de un planteamiento rocambolesco, y el gore desatado se deja para los momentos claves del tercer acto. Pocos personajes, dos de ellos los fundamentales, encerrados en un cuarto de baño encadenados a tuberías, y que tienen que esforzarse en completar los puzzles planteados para poder salir vivos de ahí, aunque pronto asumiremos que no de una sola pieza. Esa es la clave: la película ya te está diciendo que la salvación pasa por sacrificar algún miembro del cuerpo, o por tener que matarse el uno al otro, pero esa tensión no la apresura, la prolonga hasta los últimos compases en los que ya no quede más remedio que hacerlo. Los otros personajes, un par de policías que investigan al verdugo, la familia de uno de los principales que funcionan para dar énfasis al drama, un cadáver en medio del baño que hace de escenario principal para remarcar aquello a lo que se enfrentan, y el supuesto verdugo. Eso y las herramientas para sobrevivir, la película no necesita más para crear un clima de urgencia, de pánico y de impotencia. 


Además, como película de terror, o de asesino en serie, o de cine slasher, es obviamente una película que recurre al gore como principal elemento de impacto. Pero sabe cuándo y cómo usarlo. Durante dos tercios de metraje, las muertes o la violencia que presenciamos no son más que leves retales de lo que puede venirse encima si los protagonistas quieren salir de ahí con vida. Cada escena previa al tercer acto en el que hay alguna víctima de Jigsaw funciona tan solo como advertencia, como aviso previo al lugar que vamos a tener que franquear tarde o temprano. Y finalmente, un giro de guion sorpresivo termina por rematar un producto muy satisfactorio y con sello de calidad. Cuando te metes en las secuelas y te acuerdas de que a los mandos de esta primera estaba el siempre astuto James Wan, te quieres echar a llorar.


Es una película clave en el cine slasher moderno, heredera de los clásicos de los 80 y los 90, sacando de un mínimo de componentes el máximo de provecho. Que el resto de la franquicia no enturbie una película que merece ser estudiada y respetada.

7,25/10


lunes, 20 de noviembre de 2017

The Ring. (Gore Verbinski, 2002)

Es la película que decidimos ponernos a ver en la pasada noche de Halloween, y me temo que tan solo han bastado quince años para darse cuenta de lo mucho que ha envejecido una película de terror que en su momento se convirtió en referente. Ya no solo por haber sido copiada, revisionada y empeorada con sus secuelas, sino porque es la tragedia a la que siempre se enfrenta el género: el miedo, una vez descubierto el truco, se evapora. Pese a ello, no le quito el mérito de que continúa siendo entretenida y su diseño de producción tiene esfuerzo y talento.

Si atendemos al contexto en el que 'The ring' se estrenó, el terror japonés y sus códigos llenos de niños ojerosos y pálidos y fantasmas cenizos y de voz ahogada estaban en alza. Tenemos aquí uno de los remakes de ese tipo de cine que con más dignidad levantó el vuelo y que lograba tener, pese a la copia y a la domesticación estadounidense del asunto, entidad propia. En gran parte gracias a ese diseño de producción que antes he mencionado, donde se tiene muy presente la importancia de la paleta de colores escogida, el uso de la banda sonora como complemento a la narración, un reparto que se hace respetar, y la buena utilización de las imágenes para crear algunos planos que a día de hoy son icónicos. 


Ahora bien, tiene un desarrollo que hace aumentar la tensión a través del misterio, no del miedo. La trama se centra más en una labor detectivesca que en un acto de supervivencia, y los siete días que la protagonista tiene para salvarse a sí misma apenas se notan. Ese tiempo en el que se debe crear ese pánico por la cercanía de la muerte está muy desaprovechado. Igualmente, peca de ingenuidad a la hora de avanzar en esa investigación, pues se llega a algunas conclusiones sobre a dónde ir o cómo llegar a algunos sitios importantes para el avance de la historia de una manera casual o casi adivinatoria. Que la protagonista localice el pueblo donde vivía la niña encargada de la pesadilla a la que nos atenemos a través de una foto que encuentra de forma muy sencilla en un libro entre decenas de los que hay en una biblioteca aleatoria, pista que sigue por ver un faro que podría ser cualquiera en un fotograma de la cinta que ha visto, es algo complicado de dejar pasar por alto. 


Pero bueno, aunque ha perdido, mantiene un nivel de dignidad del que otras muchas películas parecidas no pueden presumir. Y me sigue flipando que la premisa de la película, que es quedar maldito tras ver una cinta de vídeo, sea que el propio espectador se vea obligado a ver esa misma cinta. Jugar a que la propia audiencia quede maldita es algo bastante interesante. Por cosas así, creo que 'The ring' sobrevive.

6/10


viernes, 10 de noviembre de 2017

Annabelle: Creation (David F. Sandberg, 2017)

Me es muy difícil comentar de forma objetiva una película que me pasé la mitad mirando a otro lado, y la otra mitad tapándome los oídos. Pero bueno, eso no es mérito de la película, eso es culpa de que soy un cagado y ante cualquier cosa que me amenace con darme sustos adopto la estrategia de la avestruz de meter la cabeza bajo tierra. Dicho ésto, pues venga, la película tiene un pase bastante más aceptable si lo que buscas es pasar un rato de miedo. No le busques más, porque la película va directa al grano y su objetivo no es más que el de ser un pasaje del terror sin más comida de cabeza que esa.

Repite e insiste con esquemas frecuentes, con ruidos que acrecientan la tensión y con un uso agobiante del sonido, con enfoques y desenfoques sinuosos y encuadres de cámara deliberadamente acotados para tapar por dónde te va a llegar la sorpresa. Nada nuevo bajo el sol, o en este caso bajo la oscuridad, que también es su principal aliada como en cualquier obra parecida. No nos viene a contar nada nuevo, y escasea en cuanto a aportar savia fresca. No hay imágenes que permanezcan en la memoria ni escenas o personajes que vayan a perdurar, si bien la muñeca causante de las pesadillas ya estaba presentada de antemano, y la película se limita a sacarle partido, ya que de no ser por el aprovechamiento de su fama la película pasaría desapercibida entre la multitud de cine de su categoría.


Entonces, ¿qué tenemos? Una película de miedo que da miedo, que analizada una vez vista resulta ser un refrito que usa ingredientes de toda la vida y mezclados de forma parecida, que al menos pone algo de empeño en tener algunos personajes mínimamente presentados aunque ya los hayas visto otras veces bajo otros rostros y nombres, y que cumple su función como producto desechable de rápido consumo. No hay mucho más de lo que rascar. Ni siquiera puedo compararla con la primera de 'Annabelle' porque no la he visto, pero desde luego sigue quedando a mucha distancia de los expedientes Warren de la que es spin-off. 

5,75/10


martes, 7 de noviembre de 2017

Al final de la escalera. (Peter Medak, 1980)

Tenía pendiente este clásico del cine de terror, posterior a la que a día de hoy sigue siendo insuperable 'El exorcista', y coetánea a otros títulos imprescindible como lo son 'Poltergeist' o 'La profecía'. Quizá de todas ellas esta es la más ingenua, aunque posee imágenes que logran el impacto buscado, y que para la susceptibilidad de la época podían alterar al público y llevarle al estado de tensión pretendido.

Ahora bien, el tiempo pasa factura. Ya dije en la crítica de 'Insidious' que el miedo es generacional y que evoluciona muy rápido, y en esta ocasión eso se evidencia. Una historia con fantasma vengativo, pero cuyo acoso se muestra bastante complaciente con el protagonista. Eso sí, la elegancia de sus formas narrativas y su capacidad para usar objetos cotidianos, habitaciones solitarias y sombrías (el desván) o juguetes (la pelota) quedan patentes, o algunos movimientos de cámara buscando "algo" que se intuye pero que no se ve, y la inclusión del cine detectivesco en la trama, son cosa de buen autor. De ahí han salido decenas de imitaciones posteriores que han logrado que pierda poder, pero siendo justos el premio es para el primero que llega, así que al César lo que es del César. El poder para aterrar hoy en día se ha difuminado, pero el poder de fascinar aún lo conserva.

Así que se me vengan a la cabeza a bote pronto, películas como 'Los otros', 'Expediente Warren', 'The ring' o 'El orfanato' beben de esta película. Los recursos de sonidos de cañerías, mobiliario que cruje o la desubicación de los objetos para hallarlos posteriormente ya había sido usados, pero la precisión con que Peter Medak los usa y combina le otorgan otra medallita, gracias a la cual las futuras generaciones de cineastas vienen a estudiarlas aquí y no a obras anteriores. 


Imprescindible para entender de dónde viene el aluvión de cine contemporáneo sobre mansiones encantadas, médiums y espíritus atormentados. Desde luego, otras películas de la época han sobrevivido mucho mejor en cuanto a sus intenciones perturbadoras, pero las cosas buenas que ésta posee aún conservan su sello.

6,75/10


jueves, 2 de noviembre de 2017

Insidious. (James Wan, 2010)

Este mes he tenido el cerebro un poco apagado y me apetecía mucho películas que se ven por inercia. Y poniendo Halloween como excusa, pues he estado viendo bastante cine de terror, por lo que tengo dónde contrastar.

De James Wan me molaron muchísimo las dos pelis de 'Expediente Warren', que suponen un nuevo ciclo del género, en cierto modo le dan cobertura y escudo frente a la masificación de películas de miedo malas y de gangrena fácil y falsa. Además, el miedo envejece bastante mal, porque es uno de los estados humanos que evolucionan más rápido ya que cada generación, y dentro de cada generación cada individuo, tiene sus propio miedos. 'Insidious' presenta el patrón atmosférico de esas dos, y el nivel de producción posee una calidad similar. Y ahora llegan los grandes peros: la historia y los personajes. Si bien el giro de guion y el misterio que se esconde detrás de lo paranormal son interesantes, no se da suficiente peso a los traumas de los personajes, y estos quedan desinflados ante los demonios que puedan acecharles. Considero muy importante en el género tener unos protagonistas a los que quiera ver sobrevivir (excepto en el subgénero slasher, que cuantas más muertes mejor me parece), y aquí no se da el caso. El padre interpretado por Patrick Wilson se me antoja demasiado flojo comparado con su posterior Ed Warren, y no hace más que recordarme su buen hacer en ese rol. Por lo que no llego a empatizar bien con él en esta. Ni con él ni con el resto, vamos.


Admito que soy muy, y cuando digo muy me refiero a MUY, susceptible, por lo que cualquier peli con sustos me va a hacer pasar un mal rato. Y esta no es la excepción. Ahora bien, valoro estas películas por el reposo posterior. Y qué queréis que os diga, cuando tras el telón aparecen los espíritus, estos no resultan demasiado atormentadores ni pesadillescos. Cuando aún no se le ha dado al espectador la oportunidad de verles y les mantiene en el anonimato, la película aún respira algo de tensión. Tras eso, todo resulta ser un carnaval de parque temático más que una narración de miedo. Alguna vez me molaría que películas similares no llegasen a mostrar a las presencias que copan el antagonismo, y que se mantuvieran en secreto, que solo pudiéramos acceder a ellas por las insinuaciones y sugestiones del relato.


Es una propuesta interesante pero que en su primera mitad promete mucho más de lo que ofrece en la segunda. La sugestión y delicadeza de sus primeros compases se convierten en trazo grueso y prisas hacia el final. Al menos sirve como campo de pruebas para las Expedientes Warren, y quien se conforme con poco sabrá sacarle más jugo del que yo he sacado. 

5,5/10


miércoles, 18 de octubre de 2017

Madre! (Darren Aronofsky, 2017)

Película que necesita una digestión larga, porque no son pocas las insinuaciones que Aronofsky nos cuela en esta rara avis de género de terror claustrofóbico y sofocante. Tenemos elementos de los que el autor nos tiene acostumbrados en su cine, los cuales maneja como arcilla húmeda para crear un universo fascinante y lírico dentro de una atmósfera tenebrosa y pantanosa: un caserón con corazón propio y que sangra como escenario principal, personajes principales sin más nombre que Madre o Él que les dotan de universalidad, tintineos cuyos ecos advierten amenazas, o el propio proceso de creación y destrucción del hogar como reflejo paralelo de la salud social que se va desarrollando dentro de él. Un ambiente que palpita y se nos pega de inmediato gracias a los constantes primeros planos y al montaje interno de seguimiento de los personajes.

Con un poco de meditación se pueden sacar dos alegorías más o menos obvias de lo que Aronofsky pretende contarnos. Una es un paralelismo bíblico, siendo el personaje de Javier Bardem el creador y Jennifer Lawrence la naturaleza, quienes han levantado juntos ese caserón que representa la Tierra, y cuyos primeros invitados son los personajes de Ed Harris y Michelle Pfeiffer, una suerte de Adán y Eva, con sus Caín y Abel particulares, que no tardarán en resultar molestos a la Madre mientras llenan el ego del Creador. La segunda metáfora es medioambiental y se desarrolla en la segunda mitad y en dos tandas, donde la película se convierte en un maravilloso what the fuck en el que los invitados pasan a apoderarse sin ningún consentimiento del refugio particular de la Madre, ante el beneplácito de Él que con el ego ante la llegada de admiradores parece olvidarse de su esposa. Todo se vuelve desmedido, el ambiente se torna sectario y fanático, y llega un punto de no retorno en el que el caos se apodera del escenario. Subliminalmente nos está contando que eso es lo que el ser humano hace con el planeta, tomarlo como suyo, invadirlo y sobrepoblarlo hasta la incomodidad y enfermarlo. 


A esto yo le sumo una tercera lectura, más personal que otra cosa. Creo que 'Madre' habla del proceso de creación y de la vida que tiene una obra y su propio autor. No es aleatorio que Él sea escritor y la principal tarea de la Madre sea levantar y cuidar esa casa desde sus cenizas. Creo que la película habla de cómo una obra o un autor llega al público, al principio a grupos pequeños, los primeros seguidores, y que con la fama aparecen los fanáticos, los haters, los críticos, los que no entienden absolutamente de mensaje inicial,... La obra y el autor se desvirtúan de lo que eran al principio, el ego se dispara y nubla la vista hasta el punto de dejar morir la esencia, y termina por ser más importante alimentar a esa masa de seguidores de todo tipo que seguir creando con cariño. 


Con un solo visionado y tan poco tiempo para haberlo meditado más profundamente, no tengo mucho más que aportar. Me extrañaría mucho no ver a los actores en las listas de candidatos para grandes premios, más alguno técnico pues es indiscutible la calidad artística inmersa en la película. Habrá muchos que salgan fatigados, o que la odien directamente. Yo salgo deslumbrado y sin dudar de que esta continuación respecto a la intencionalidad de 'Cisne negro' es una demostración de maestría.

8,5/10