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miércoles, 20 de diciembre de 2017

Resident Evil 4: Ultratumba (Paul W. S. Anderson, 2010)

Me voy de carrerilla a despachar rápidamente la cuarta entrega de la saga. Primero porque es tan mala que poco hay que comentar que valga la pena, y segundo porque tengo como ocho reseñas que hacer aún antes de que acabe el año y no me va a dar tiempo. 

Y si la segunda parte era un despropósito que hacía el ridículo tratando de emular al videojuego, y la tercera remontaba con cierta cordura inclinándose a la acción dentro de una historia que, con sus enormes vacíos, tenía lógica y una estructura clara, esta cuarta entrega es una puñetera vergüenza. Es la bajada de pantalones suprema hacia el lado más comercial de la industria cinematográfica. Ya no solo por entregarse descaradamente a la técnica supuestamente revolucionaria del 3D y que resultó ser un sacacuartos prescindible tras 'Avatar' y que solo funcionó en 'Avatar', sino que se tira de cabeza a la acción porque sí, sin ton ni son, sin una razón argumentada para meterla en cualquier sitio. Aquí hay unos señores que en preproducción han decidido que en vez de ofrecer algo que contar y que pueda seguir lo que sea que llevan contando desde el principio de la saga, van a meter una sucesión de escenas en las que lo único que ocurre son efectos de explosiones, peleas y mucho movimiento para amortizar esas cámaras 3D que se usarán en el rodaje. La acción en esta película no tiene razón ni siquiera como estímulo, porque está fatalmente coreografiada, el CGI es cantoso y feo, y esta vez no se salva ni Milla Jovovich, que con Paul W. S. Anderson de nuevo en la dirección se comporta más como un maniquí que se mueve que como un ser humano que debe interpretar un papel.


Tan solo hacen falta 10 minutos eternos de inicio de película para darse cuenta de que aquí todo está mal. 10 minutos en los que Alice y un centenar de clones suyos se dedican a derrochar pólvora como si eso fueran las Fallas, pero sin nada que celebrar por medio. Y que te muestran las intenciones de la película, porque ese gancho de los clones aliándose con la protagonista se esfuma pasada esa horrible escena en la que todo termina volando por los aires y solo queda viva ella. El resto de la película es ir de un sitio a otro encontrándose con personajes que no aportan nada, con giros de guion que solo atienden a ese propósito de generar más paja intrascendente, y creo que aún no he mencionado lo brasas que es la música en esta saga, la turra que dan metiendo música machachona a todo trapo con un montaje videoclipero cuya sucesión de planos es aleatoria, y que aquí llega a niveles insoportables. 


¿Se nota lo muy poco que me ha gustado la película? Mira que defiendo la existencia del cine malo, pero es que meter a la gente en una sala de cine para ofrecerles hora y media de absolutamente nada, de vacío argumental, de ningún avance destacable en la historia, y de nula capacidad para ofrecer otra cosa que no sea personajes dándose de leches contra legiones de monstruos sin un hilo que haga que eso tenga algún sentido, es para quitarles la licencia de hacer películas y dársela a otros que al menos tengan ganas de contar una historia, aunque sea mala.

2/10


miércoles, 22 de noviembre de 2017

Resident Evil. (Paul W.S. Anderson, 2002)

Valga la redundancia, obviemos lo obvio: la saga se pasa el videojuego por el forro de los genitales. Partiendo de eso, he sobrevivido. Con muchas heridas, con alguna náusea, con momentos de coma cerebral,... Pero he sobrevivido. Si le quitas la importancia de que es una franquicia que está violando uno de tus videojuegos favoritos, incluso hay varios momentos en que puedes sacar algo de disfrute, aunque sea por las risas. No digamos ya de las contradicciones que se van dando película tras película, pero eso ya vendrá más adelante. Vamos a lo que nos atañe, que es el inicio de una franquicia que sorprendentemente ha dado 6 capítulos y una notable recaudación en taquilla.

Esta primera parte, de hecho, tiene algo de gracia. Tiene clara la historia que quiere contar, deja claro desde el principio que quiere ventilarse a cuantos más personajes mejor, y que aquí manda el coño de Milla Jovovich. Le da bastante igual la fuente de la que parte, y solo toma algunos conceptos básicos, dándole un antagonismo desmesurado a la Corporación Umbrella (cosa que en las consolas no era así, teniendo una trama mucho más compleja, con clanes familiares, traiciones y revanchas de por medio), y utilizando el laboratorio secreto de la mansión como escenario principal, dejando la propia mansión en un plano casi residual. El concepto "survival horror" ni se deja ver ni se le espera. Los zombies dan algún susto puntual y se limitan a perseguir presas, y son meras herramientas para malgastar plomo e ir eliminando personajes que sobran (todos menos Alice, vamos). Y el resto de los bichos pues, bueno, dan algo de variedad a lo que se enfrentan los personajes, aunque nunca logren una sensación real de alarma o de aprensión y parezcan trozos de carne fáciles de rematar.


Luego sí, tiene cosas divertidas, como la escena de los lásers cercenadores, la pelea final con el licker, o la inteligencia artificial Reina Roja. Sí, entre tanto material desaprovechado para hacer una versión cinematográfica de Resident Evil digna, pues alguna cosa se inventa Paul W. S. Anderson para que no todo sea vergüenza ajena. Aunque esa sensación la evita más una Milla Jovovich bastante entregada en su papel de molar mazo que un director y guionista antojadizo que no parece tenerle el mínimo respeto a la fuente de la que parte. Para más inri, el tío se recrea en sí mismo con un ego desmedido con alguna bravuconada de cosecha propia con la que creerse inspirado, como el recurso del primer plano de ojo dilatándose, la reiteración del logo de Umbrella para que no se nos olvide quién es el malo verdadero, o su frase para la posteridad: "me llamo Alice" (aunque en esta primera parte no dice nunca su nombre, el resto de la saga hará ese guiño contínuamente a los seguidores).


Bien, una película que es una falta de respeto hacia quienes pretendían encontrar algo que les recordara al mítico videojuego, queda claro. Ahora bien, si se le cambiara el título y nadie me dijera que esto está basado en él, pues diría que tiene mi aprobado. Tampoco una cosa desmedida, porque va a lo mínimo para al menos entretener dejándose cualquier complicación para lograr tal tarea de por medio. Es una de las películas más simples que he visto nunca, tanto en su historia y desarrollo, como en el tratamiento de los personajes y el escenario en el que se mueven. La peli te dice "esto es A, el objetivo es B y para llegar a ello hay que hacer C". Ni más ni menos. Y quizá ese sea su principal y único mérito, que logre divertirme un rato con unos ingredientes que no dan ni para sopa.

5/10