viernes, 11 de noviembre de 2016

El corazón del ángel. (Alan Parker, 1987)

A veces, una película no necesita de un buen guión para tener consistencia y menú de sobra para saciar. Este relato de cine negro repleto de simbolismo y de pasajes tétricos y sombríos tiene un potente diseño de producción, un tenebrismo elaborado con un precioso y sucio estilo rodeado de una atractiva y meticulosa ambientación de Nueva Orleans de los años 50, y una batalla de interpretaciones en la que ninguno de sus combatientes se rinde ante el otro

Alan Parker no pretende en ningún momento sorprender con el final, deja muy expuestas todas sus cartas desde la primera aparición del personaje de Robert de Niro, cuya verdadera identidad resulta obvia (el nombre Louis Cypher, las uñas puntiagudas y la perilla son pistas contundentes). Lo que le importa al autor es recorrer el descenso al infierno del personaje de Mickey Rourke, el cual se adentra en él con ingenuidad y desde la perspectiva del detective, sin sospechar que de todo el submundo en el que transita marcado por la magia negra, el vudú, la lascivia y extraños rituales es el protagonista absoluto. Como ya he dicho, la película no oculta nada (solo a los espectadores más cándidos les hará llevarse las manos a la cabeza con el siniestro final). Si las pistas que se han dejado no son suficiente, los símbolos que funcionan como premoniciones hacen el resto, como los ventiladores que cambian el sentido de sus giros antes de que suceda cada muerte. Y todo ello resulta delicioso.


Menos conocida que la sobrevalorada 'Pactar con el diablo', con un histriónico Al Pacino haciendo la labor que aquí le corresponde a De Niro y un sosainas Keanu Reeves haciendo la de Rourke, 'El corazón del ángel' está injustamente olvidada. La interpretación de De Niro es soberbia, apenas necesita ligeros movimientos con sus manos y una mirada rotunda para desmarcarse en cada escena en la que aparece. Rourke no se queda atrás y trata de hacerle competición, sabiéndose menos capacitado, y llegando a cruzar la línea de la improvisación para estar a esa altura. Y cómo se disfrutan sus enfrentamientos. 


Es una película que deja secuelas y que crea escuela. El viejo Scorsese sacó buena parte del ambiente corrompido de su 'Shutter Island' de aquí. Te deja cavilando sobre el significado de muchos de sus momentos. Sigo sin saber si la escena de apertura (un perro persigue a un gato y termina olisqueando un cadáver en un callejón) es simplemente una advertencia de lo que viene después o si es algo más. Esa clase de posos que dejan películas como esta a mí me fascinan bastante. 

7,5/10


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