jueves, 8 de septiembre de 2016

Al filo del mañana. (Doug Liman, 2014)

Con un hilo conductor llamativamente cercano al del día de la marmota y una ambientación que recuerda a 'Starship Troopers', considero que su fórmula bebe más del habitual insert coin del mundo de los videojuegos y de los arcades de las recreativas que de la comedia 'Atrapado en el tiempo' de Bill Murray. Aprovechando una guerra extraterrestre y un marco de acción futurista, la película trata de indagar de manera más o menos imaginativa alrededor del planteamiento de volver al punto de guardado para intentar superar una vez más la misión. 

Acierta con hacer crecer a su protagonista a lo largo de un tiempo que no pasa, pero que por reiteración le concede experiencia. Partimos de un novato en el campo de batalla que en un tiempo narrativo de apenas 24 horas se convierte en el soldado humano más letal, habilidoso y dotado. Gracias a su propuesta, esto resulta viable y creíble. Un soldado interpretado por un Tom Cruise que se lo pasa bien, tiene energía y se recrea en un personaje que parece hecho por y para él, y que condena al resto a ser meros secundarios. Incluído el de Emily Blunt, cuya aporte en la trama pasa de ser clave para superar el primer punto de giro a convertirse en pretexto de interacción para el principal durante el resto de la película. Es algo a lo que uno tiene que acostumbrarse en las películas de Cruise: todo problema y toda solución parten y se resuelven a través de su figura, que para eso es la estrella de la función. 


Sobra añadir que los efectos están bastante chulos, que el guion es sólido pese a saber camuflar con estilo sus trampas, y el ritmo y la acción están bien repartidos. Si bien apenas sabemos un par de datos de la raza alienígena necesarios para que el asunto tenga sentido: son chungos y la forma de matarlos es X. Al menos no comete la torpeza de otras invasiones dentro del cine de finiquitar la raza hostil con algún artificio tonto (alienígenas muertos por antivirus informático, o por las bacterias terrestres, o por el agua,...), sino que va a lo bruto, y la jugada, aunque sencilla, es adecuada y satisface. 


Producto puramente palomitero y de recreo, con ciertas gracietas que se agradecen, solvente y que se despreocupa de hervir los sesos del espectador. 

7,5 / 10


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