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miércoles, 8 de febrero de 2017

Múltiple. (M. Night Shyamalan, 2016)

Si algo caracteriza a Shyamalan son las buenas ideas, pero que no siempre son llevadas por el camino correcto. 'Split' es lo mejor que le podía ocurrir al realizador hindú, le sirve como redención y corroboración de que sigue habiendo sangre en sus venas. Impregna de nuevo el aroma de la angustia y del estado de alarma, como hacía hace 15 años, sabiendo dónde y cuándo sorprender, afianzando la idea general de la película sin necesidad de reforzarla con inventos o explicaciones fuera del tiesto, y deja tan buen sabor de boca como una remontada de tu equipo favorito en el último minuto.

Tengo la sensación de que Shyamalan es un tipo que hace mejores historias en cuanto más se aleja de sí mismo y más se deja llevar por lo ajeno. O por lo menos las explica mejor. No entra en la necesidad de lucimientos y antojos particulares que no llevan a ningún sitio para poder planificar de manera personal, elegante y elocuente. Otro punto a su favor es que no lleva debajo del brazo ningún mensaje moralizante que a veces tanto frustra en sus historias. Además, esta vez sí es consciente de su mayor cualidad, el clímax y los giros, y toda la película trabaja para esos momentos. Se vuelve más poderoso en cuanto sabe ocultar información sin necesidad de engañar acerca de ella. Y aboga por la extrañeza de su obra de forma rigurosa y sin caer en ridículos, precisamente siendo consciente de los momentos absurdos, que los hay, pero a diferencia de anteriores trabajos hay autodeterminación en ellos, no tiene dudas al respecto. 


No podía ser tan lúcida sin la impresionante caracterización de James McAvoy, capaz de caricaturizar milimétricamente sus múltiples personajes en un único envase. Cada gesto está trabajado y esmerado, es capaz de ser terrorífico, angustioso, desorientado y tierno en el mismo metro cuadrado de su interpretación, y contiene con aplomo la necesaria exageración de su papel. Sabe estar a la par la conductora de la trama, Anya Taylor Joy, que con un personaje menos llamativo pero igual de interesante le sigue el juego y logra que el envite entre ambos esté medido.


El regalo que nos ofrece al final hace que la película tome otra dimensión. Lo que podía pasar por una buena película de suspense se convierte en algo más importante y significativo. No solo por la sorpresa, sino por, como he dicho antes, haberlo sabido esconder. Es la prueba definitiva de que Shyamalan ha sabido reencontrarse consigo mismo. 

8/10


domingo, 5 de junio de 2016

X-Men: Apocalipsis. (Bryan Singer, 2016)

Tras dos entregas formidables de esta segunda trilogía mutante, la cual cumple el doble papel de continuación de la anterior y de reboot inteligente, 'Apocalipsis' tenía el reto de mantener ese nivel impuesto desde 'Primera generación'. Y me congratulo de no percibir síntomas de agotamiento, pese a sus deslices, y de completar el círculo renovador que se inició en aquella película de Matthew Vaughn. 

Esta tercera (o sexta) parte de la saga introduce con frescura nuevo elenco de mutantes clásicos, algunos de ellos con más chispa que sus anteriores versiones, como Cíclope, un personaje que por fin tiene el peso que le corresponde y suficiente carácter para que su papel en la trama no dependa de otros personajes, o Jean Grey, perfecta Sophie "Sansa" Turner en un rol que equilibra y da nueva entidad al de Charles Xavier (James McAvoy disfruta mucho de este personaje). El resto de la nueva pandilla conforma un equipo no solo simpático, también se gestiona impecablemente el efecto "team battle", y ninguno de ellos está introducido con pretextos de crear masa de personajes. Es un buen mérito de la saga que se ha cumplido desde 'Primera generación': saber manejar a los personajes protagonistas dotándoles de su importancia concreta en la trama, no solo de colocarles en ella para tapar huecos. 


Por el lado menos bueno, el villano cumple sin más. No me molesta en absoluto que su historia original de las viñetas se haya ido de paseo, pero me hubiera gustado que su condición de "deidad" se hubiera trabajado mejor, y que no se limitara a ir agrupando a sus "jinetes" a lo largo del mundo para realizar su acción devastadora. Este 'Apocalipsis' ha salido un poco como 'Ultrón', demasiado intenso para tan poca profundidad. Y tenemos al Magneto menos magnético (ojito al juego de palabras, que me lo he currado yo solito) de toda la franquicia. Y eso que su comienzo es bastante bruto, intentando integrarse en la sociedad humana con su familia y el momento en que decide volver a rebelarse. Pero a partir de ese punto, queda reducido a ser un vengador plañidero, quedando deslucido por el villano principal y por el resto del elenco, bastante más interesante que él. A Michael Fassbender le deben ofrecer más chicha en el futuro. Del reparto habitual, Jennifer Lawrence y Nicholas Hoult tienen puesto el piloto automático y siguen cumpliendo de manera competente con sus respectivos roles de Mística y Bestia, y Quicksilver repite escena de gloria, como en 'Días del futuro pasado', pero esta vez se incorpora a la sinopsis principal de manera agradable, dejando la semillita para una posible futura subtrama.


Quizá su espectacularidad a gran escala pierda fuelle respecto a los acontecimientos de las anteriores entregas, pero eso no significa que el resultado siga siendo disfrutable. No tiene el tono de importancia y urgencia de aquellas, cuando la amenaza de esta entrega es supuestamente mayor, pero sus aciertos y puntos a favor le conceden una salud firme. Bryan Singer se quita de paso la espinita de X-Men 3. 

7,25/10