lunes, 8 de agosto de 2016

Escuadrón suicida. (David Ayer, 2016)

No voy a ocultar a nadie que disfruté de lo lindo con 'Batman V Superman', y que lo que propone DC para su mundo expandido me resulta valiente y me llama bastante la atención. Si bien comprendía a quienes se desencantaron con el enfrentamiento entre los dos titanes de la franquicia, en esta ocasión no empatizo con la frustración con la que aparentemente han salido muchos de los críticos especializados. Básicamente, porque la película da lo que promete.

'Escuadrón suicida' tiene perfil de película de acción ochentera, con reminiscencias a '1997: Rescate en Nueva York' y productos del estilo, cine de antihéroes, gamberro, de ritmo trepidante, generosa en sus tintes de comedia burda, con mucha violencia, y con una narración que nunca pretende rebasar más allá de la sencillez de su trama y que se desencanta por desatar la acción y las peripecias de su peculiar reparto de bichos raros. 

Con muy pocas ganas de pasártelo bien tienes que entrar a la película para no ser capaz de divertirte con ella. Porque la propuesta de David Ayer no es otra que la evasión pura y dura. Si la comparamos con la misma especie, 'Deathpool' se me antojó más enclaustrada y obvia que ésta. Y vuelvo a lo de resultar valiente por parte del estudio: pocas veces una película dentro del universo de superhéroes ha intentado comprender la sinrazón y la locura de sus villanos. Lo hace de manera sutil y superficial, suficiente para hacernos una idea de la manera de actuar de sus protagonistas, y sin dilatar esos dramas internos para permanecer en el lado que le corresponde a la película: la de gozarlo como un niño. 


Concretando en los personajes, sorprende que quien tenga el hilo conductor sea Deadshot, un Will Smith que vuelve a ganarse a la audiencia con un personaje de los que tanto encajan con él y que le llevaron a ser un ídolo de blockbusters. Harley Quinn es maravillosa, Margot Robbie se lo pasa bomba siendo ella, se come cada escena, cada cosa a su alcance es un arma, incluído su despampanante físico, y cuya vulnerabilidad queda bien registrada por su insana relación con Mr. J. Un Joker que en apenas tres apariciones queda pulido, y que sin estar en pantalla durante la mayor parte del metraje su arbitraria presencia y su peligrosidad quedan patentes. Y me parece acertado que su rol se mantenga secundario, cediendo total protagonismo a quienes dan título a la película, registrando aquí una mera presentación centrada en su noviazgo con Harley, un Joker que se desarrollará más adelante. Buen esfuerzo el de Jared Leto por alejarse de las anteriores versiones. Si bien Heath ledger sigue y seguirá siendo el mejor payaso criminal que ha habido, este Joker tiene potencial para hacer delicias en sus futuros enfrentamientos con el murciélago, aparte de estar muy conectado con las versiones de los cómics de Azzarello, Alan Moore o Paul Dini. Tampoco se queda atrás Viola Davis, brillante como Amanda Waller.


Faltan por pulir muchas cosas, es verdad. Me hubiera gustado que Boomerang tuviera más empaque o una base más solida para Encantadora. Es una de esas ocasiones que sí echo de menos algo más de metraje para no apurar tanto ciertas líneas del argumento que van a saco y podrían haberse trabajado con más trabajo, que no con energía, porque de ésta va rebosante. Y bueno, una vez más el doblaje deja mucho que desear. Niños, insisto, la VO es vuestra aliada. 


Lo dicho, id sin pensar en las bofetadas que le ha dado la crítica, dispuestos a ser malos y disfrutar de un placer culpable. Porque la película es eso, y quien tuviera otras expectativas es que o administra muy mal su objetividad o debería aprenderse la lección de que el cine, aparte de reflexiones y meditaciones artísticas, es ante todo entretenimiento. Con el cual cumple sobradamente. 

7,25/10



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