Mostrando entradas con la etiqueta Manga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manga. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de marzo de 2016

Gantz. Tomo 3.

Pasada la primera misión de los extraños personajes del manga que nos acontece, regreso al mundo real. Lo cual vuelve la historia aún más rara si cabe. Si en los dos primeros tomos especulaban sobre que estaban muertos o en una especie de limbo, ahora están en su "tiempo libre", en el cual pueden regresar tan campantes a sus casas e interactuar con el "mundo de los vivos". 

Pero una trama de esta naturaleza no va a resolver nada tan pronto. Ya teníamos preguntas en el aire, como si están vivos o muertos, por qué cada cierto tiempo son llevados a la habitación desde la cual Gantz les manda misiones, o si los enemigos a los que se enfrentan son alienígenas o qué coño... A esto se suma: ¿por qué Hitomi (la chica tetona) tiene su correspondiente "yo" al volver al mundo real? 

A todo este engorro más enrevesado y con peligro de no ser resuelto que las subtramas de "Perdidos" se le suman nuevos personajes, tan confusos como los protagonistas estaban al principio, a los que en esta ocasión les toca hacer de anfitriones en el nuevo juego propuesto y que se desarrollará en los siguientes capítulos.

Por otra parte, cosas que no tienen nada que ver para el progreso de la trama, pero que suman bulto y atraen a cierto sector del público: la chica tetona se ofrece como mascota de Kurono. Y que como mascota se deja hacer lo que el otro quiera. Y el otro está más salido que los picaportes de las puertas de mi casa. Sí, amigos, yo también me quedo con una expresión en mi cara que dice "¿pero qué cojones?". A estas alturas, aunque el manga aún está desarrollando sus bases, ya he perdido la fe de encontrarle un sentido. Simplemente leo por inercia y por las situaciones más o menos graciosas e inverosímiles que se van sucediendo, y me voy dejando sorprender por situaciones capaces de ser aún más brutas que las anteriormente vistas. 

La conclusión que ya he sacado a estas tempranas alturas es que todos los personajes son gilipollas. No se salva ninguno. Y sabiendo el gore explícito del cómic, no me importaría ver el destino de cada uno de ellos salpicado de vísceras y carne desmembrada. Porque al fin y al cabo, puesto que sé que aún no se me va a resolver nada acerca la habitación donde son encerrados y sobre esa especie de "Battle Royale" contra aliens a los que son sometidos, pues me limito a disfrutar de la violencia de sus páginas preguntándome qué clase de editor tiene los huevos de publicar semejante ida de pelota. 

martes, 2 de febrero de 2016

Gantz. Tomos 1 y 2.

Admitámoslo: 'Gantz' es un manga raro de cojones. Hace años que me acerqué a él, y acabé desistiendo, no por considerarlo malo, sino porque me sobrepasaba. Una historia que te sitúa a unos personajes que acaban de sufrir diversos accidentes que supuestamente les han matado, y que de repente se ven encerrados en un apartamento donde una bola negra gigante les envía al mundo exterior a realizar diversas y violentas misiones. Hasta aquí tiene su lógica dentro de la ficción, pero es que la cosa se desmadra. Una chica que se aparece en pelotas sobre los brazos del pervertido protagonista. El protagonista justo en el momento en que está siendo enviado a ese mundo exterior durante la primera misión decide ponerse uno de los uniformes que pone la bola a su alcance, apareciendo también en pelotas en medio de la calle (¿queda claro que el contenido verde tiene su peso en las viñetas?). Las armas que se les proporcionan carecen de munición, pero a los pocos segundos y según cómo sean utilizadas hacen explotar el objetivo al que apuntaban. Trajes que otorgan habilidades especiales. Y para más inri, ninguna de las personas normales con las que se cruzan en medio de las sangrientas batallas en las que son metidos parece verles, aunque sus actos sí repercuten en lo que les rodea (por ejemplo, si se cargan un coche, la gente ve cómo ese coche es machacado, pero no les ve a ellos).


Vale. Todo esto es bien estrambótico. Ya he advertido que todo esto me superó, porque la ida de cabeza del autor Hiroya Oku va en aumento según la historia avanza. Al igual que muchos seinen, la trama atiende a la consecución de unos objetivos por parte de unos protagonistas que no pueden escapar de ese destino puesto que la alternativa es la muerte. Pero en este caso, estos tipos ya están muertos. Lo cual va dando paso a varias cuestiones: ¿por qué durante esas misiones varios de los personajes son mutilados y efectivamente mueren si ya lo están? ¿Cuál es la finalidad de la bola Gantz obligándoles a participar en este macabro juego? ¿Qué es el cebollense, primera criatura extraña, o alien, a la que se enfrentan en estos primeros tomos? Y la pregunta más importante: si después de cada misión pueden abandonar el misterioso apartamento y regresar a sus hogares como si siguieran vivos, y pueden interactuar con la gente normal, ¿están realmente muertos? 


Es demasiada locura. Pero es que es macabramente divertida. Y la lectura es rapidísima porque el propio dibujo agiliza la acción y se encarga de mostrar y describir los detalles, evitando diálogos innecesarios. La historia desde luego es propicia para que el lector vaya sacando conjeturas, y desde luego es una de esas sagas de las que te tienes que cuidar de futuros spoilers. Como he dicho, esta es la segunda oportunidad que le estoy dando, porque aunque me resulte llamativa, rápida y entretenida, aparte de la curiosidad por saber qué cojones está pasando en realidad, temo que sea un manga incapaz de ir rellenando cada uno de los agujeros de guion que vaya plantando. A ver qué tal.


viernes, 22 de enero de 2016

20th Century Boys. Tomo 1: Amigo.

Ya tenía ganas de aventurarme con esta obra de uno de mis autores manga favoritos, Naoki Urasawa, quien ya me encandiló con esa bestialidad llamada 'Monster' y me sorprendió y me acercó a Astro Boy con 'Pluto'. 

En este primer tomo, los ingredientes básicos a los que me tiene acostumbrado, con una trama que se tiene que remontar al pasado y donde el presente narrativo no tiene mayor importancia que todos los años previos a él: un encargado de supermercado que se ve envuelto en una extraña sucesión de muertes y suicidios, en los que siempre aparece un símbolo que él y sus amigos idearon cuando eran pequeños. Las pistas ocultas que van dejando las páginas invitan al lector a teorizar constantemente acerca del misterio al que ha sido invitado. La variedad de personajes en apariencia mundanos, contrapuestos a otros que se mantienen en la sombra, mezclados en un arco de sucesos superior a ellos mismos.

Queda patente que Urasawa es un maestro a la hora de tratar temas conspiranoicos. Ya desde el principio introduce una especie de secta liderada por el Amigo, sin dar detalles de ellos, excepto el símbolo al que hacía referencia en el párrafo anterior. Su pulso contando la historia incentiva las ganas de seguir leyendo

A esta intriga hay que sumarle el dibujo realista y detallista que siempre ofrece el autor. Incluso los fondos tienen cierta riqueza y un trabajo concienzudo. 

De momento, no tengo mucho más que decir. El primer tomo supone apenas una introducción a lo que seguramente se acabe convirtiendo en algo complejo que te cagas y a lo que pueda dedicarle más palabras posteriormente. 

lunes, 4 de enero de 2016

Bakuman. Tomo 20: sueño y realidad.

La historia que abarca los 10 años que tardan los esforzados protagonistas en cumplir su sueño de ser
los mangakas números 1 llega a su fin. Qué menos que aprovechar haber terminado de leer el último tomo de la obra de Tsugumi Ohba y Takeshi Obata el día de Año Nuevo para hablar de la serie manga en sí. 

'Bakuman' es una cosa extraña: manga dentro del manga, una autorreferencia constante que el propio medio no había explorado con tal profundidad. Y el experimento es la repera. Lo que más mola del asunto es lo evidentemente bien documentado que está, cualquier dato o curiosidad acerca del mundillo de los autores de cómics japoneses que aparece a lo largo de la narración es veraz y riguroso. Pero los autores no tratan su historia como una enciclopedia, ni se regodean de sus conocimientos y capacidades acerca de su propia profesión. Bueno, no mucho. A través de los dos personajes principales, los Ashirogi Muto, y de ese gancho principal que es viñetear su odisea dentro de la revista Shonen Jump, nos cuelan la historia de cómo Saiko, el prota, ayudado por su colega Shuujin, se enamora de su compañera de clase Azuki, y de cómo la pareja llegará a ser realidad tras prometerse mutuamente cumplir sendos sueños: llevar al anime un manga dibujado por él, y cuyo personaje femenino principal será doblado por ella. Ah, bueno, dato sin importancia: los enamorados no podrán verse hasta que esto se haga realidad. Locurón. 

El sufrido ascenso al éxito no es ni tan siquiera lo mejor del manga. Porque la miscelánea y cantidad de secundarios que se suceden en los 20 volúmenes es comida aparte, hasta tal punto que en los bocadillos en los que están fuera de escena y se les hace referencia se recurre a monigotes para recordar al lector de quién demonios se está hablando. Lo mismo ocurre con los mangas que se van escribiendo dentro del manga. Porque sí, dentro de la propia historia nos encontramos con reproducciones de las historias que toda esta muchachada escribe dentro de ella. ¿Lioso? Pues milagrosamente no. Todo se entiende, todo queda cerrado, y nada queda con la bisagra suelta. La resolución de absolutamente todo lo que ha acontecido en una década queda solucionado sin necesidad de recurrir a las constantes ayudas y recordatorios que se ofrecen en cada tomo a los que más ayuda necesiten para seguir el hilo. 

El gran mérito de las hazañas de los Ashirogi es competir en un mercado plagado de héroes de acción, técnicas mágicas y universos fantásticos. Recordemos que la anterior y popular obra de Ohba y Obata fue 'Death Note', en donde cada capítulo exponía hazañas cada vez más sobrehumanas, y que por cierto, tiene su correspondiente referencia en los tomos finales de 'Bakuman'. Aquí, sin embargo, se nos presenta un mundo puramente real en el que la ficción se sucede a través de estrambóticos personajes, pero con conmovedora seriedad y capacidad por fascinar. Destaca también por hacer leer más de lo habitual. La lectura abarca más que el dibujo en gran parte de la narración, y el riesgo de asustar a muchos amantes del shonen es alto. Pero las conversaciones tienen tanta dinámica que regatean fácilmente el posible desinterés que podrían generar. Aparte de cariño, mucho cariño, de unos autores a los que les gusta su trabajo.

La parodia y el humor están presentes, y se presta ocasionalmente a la ironía para lanzar algunas pullas a la propia industria y maquinaria del shonen. Algo parecido a lo que hizo Hayao Miyazaki en su película 'El viaje de Chihiro', aunque éste de manera más camuflada. La tensión constante que ofrece 'Bakuman' de personajes matándose a trabajar por lograr entregar a tiempo nuevos capítulos de sus obras, de compaginar tal trabajo con asistencia a fiestas de empresa o reuniones con editores, o los piques que van surgiendo entre ellos compitiendo por subir en los ránkings de popularidad y ventas, se alterna con momentos más relajados, la mayoría de las veces a través de esa galería de secundarios, recurriendo a situaciones que se van repitiendo, pero más exageradas según se avanza y que dan pie a nuevos gags cada vez que se acude a ellas. Como ejemplo a esto, una de las más brillantes y graciosas tramas secundarias tiene que ver con las desventuras de Hiramaru, al que todos consideran un genio pero que, simplemente, odia trabajar y es un vago vocacional, al que su editor está constantemente chantajeando emocionalmente para terminar a tiempo los capítulos de sus mangas. O las apariciones del autosuficiente Eiji, principal rival de los Ashirogi Muto, otro tipo de genio que no necesita ningún esfuerzo para crear mangas potencialmente extraordinarios. 

Quizá lo que más me rechina de 'Bakuman' es lo mismo que en su momento me rechinó de 'Death Note': el personaje femenino. A Azuki se la describe casi como la chica perfecta, y pese al esmerado esfuerzo por concederle peso a través de sus propias capacidades por llegar a ser una gran actriz de doblaje y cumplir su sueño por sí misma, al margen del protagonista masculino, no termina de desprenderse de ese aura de florero necesario para engrandecer la figura de Saiko. No criticaré el hecho de que sea demasiado pura, porque en eso se basa la relación entre ambos y es el mérito más destacable de sus cargas emocionales, la pureza que se prometen al principio y que debe permanecer intacta hasta lograr sus objetivos profesionales. Pero que en este último capítulo sea él quien vaya a buscarla en UN PUTO FERRARI... Que son ricos, famosos, y por fin van a consumar el matrimonio, vale. Pero no sé, después de tanto tiempo creciendo a base de modestia, se me antoja una motivada del quince. 

Pese a este pequeño contratiempo, la obra merece mucho la pena. Porque 'Bakuman' no es un manga cualquiera. Es una oda al manga, de calidad innegable, muy especial, con un cuidadoso diseño de personajes, un dibujo detallista y muy visual que en múltiples ocasiones no obvia ni siquiera en los fondos. Muy recomendable.